Esta semana en clase, hemos estado trabajando sobre el tema de la ciudadanía digital, este concepto se puede definir desde dos ópticas y áreas de conocimientos distintas, pero complementarias. Por un lado, se puede utilizar para referirse a la aplicación de los derechos humanos y derechos de ciudadanía a la sociedad de la información, y por otro, al hablar de ciudadanía digital nos estamos refiriendo también a aquellas nuevas cuestiones relativas a los derechos y deberes de los ciudadanos que surgen en el entorno de las nuevas tecnologías.
Al hilo de este concepto, surge el aspecto relacionado con unas normas de comportamiento, así como el buen uso de las tecnologías, puesto que en la actualidad cada vez se le concede una mayor importancia a la enseñanza para una ciudadanía responsable, que nos ayude a evitar los riesgos que derivan del uso de las TIC cotidianamente, dándose ciertas situaciones negativas, como son el ciberbullyng o ciberacoso.
Un concepto más amplio de ciudadanía digital, incluye la noción de que compartir pautas de convivencia y de comportamiento en las redes sociales y en el uso de los dispositivos tecnólogicos en general, favorece que los entornos sean más seguros y se produzcan menos situaciones conflictivas, entre los niños y los adolescentes. Por ello, una tendencia de especial relevancia es la vinculación de la educación para una ciudadanía digital responsable con la prevención de riesgos, producto de la interacción a través de las TIC o la publicación de datos. La misión de educar a los niños hacia una ciudadanía digital responsable recae en los adultos, con el objetivo de que Internet y los nuevos medios de comunicación garanticen y promuevan el real cumplimiento de sus derechos.
Paralelo a este tema, viene el tema de los riesgos de Internet, sobre el cual vamos a trabajar en la cuarta práctica que debemos realizar para esta asignatura. Esta práctica consiste en analizar los riesgos que puede acarrear el uso de la red de una forma irreflexiva y poco planeada, debido a que antes los niños usaban Internet eventualmente, pero en la actualidad las denominadas “nuevas tecnologías”, para los niños no son nuevas, sino herramientas con las que han crecido y que tienen perfectamente integradas en su vida, en su ocio y en sus relaciones. Si bien la mayoría de los adultos utiliza las TIC para cuestiones relacionadas con su trabajo, los menores las utilizan principalmente para comunicarse y relacionarse, así como para divertirse o simplemente pasar el rato. Sin embargo, que los menores hagan un uso frecuente de Internet y en general de las nuevas tecnologías, no significa que sepan hacerlo de forma segura, ni tampoco que lo hagan de forma responsable y conociendo las consecuencias que para ellos puede tener una utilización que resulte dañina para terceros. Este uso inadecuado puede hacer que queden expuestos a muchos riesgos, de entre los cuales, nosotros vamos a investigar los posibles conflictos de relación que surgen entre los menores y que trascienden a la Red, como son los casos de ciberbullying, objeto de estudio de nuestra práctica, cuyas actividades de intervención veréis en próximas entradas.
A través de Internet y concretamente de las Redes Sociales, los menores comparten todo tipo de información: facilitan datos personales, cuelgan sus fotografías y las de amigos y familiares, hablan de sus gustos y preferencias, de lo que están haciendo, de los planes que tienen e incluso de sus sentimientos y preocupaciones. Lo que antes se quedaba en su grupo de amigos, ahora puede ser visto por millones de personas. Esta situación, lógicamente, puede generar situaciones de riesgo. Por ello, se hace necesario una evolución en lo que respecta a la solución adecuada a esos primeros tiempos hacia una apuesta de futuro. Por lo tanto, hay que abordar nuevas líneas de intervención educativas, no destinadas únicamente al alumnado, sino a las familias, o cualquier otro agente externo. Estas líneas de intervención, deben procurar un mayor alcance y proyección en el tiempo, que el que nos proporciona el enfoque de un uso seguro de la red, aunque este sigue siendo necesario.
En conclusión, hay que trabajar con intensidad en la educación para la ciberciudadanía, puesto que los niños y adolescentes han nacido en este nuevo mundo en donde lo virtual juega un rol primordial. Ellos deben acceder a las herramientas educativas necesarias para comprender cómo interactuar con otros y cómo presentarse a sí mismos a través de las tecnologías con las que se manejan.
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