
Esta
mañana en clase se han tratado temas muy interesantes, a raíz de
los cuales han surgido muchas ideas así como también se ha
establecido un Feedback muy interesante acerca del diseño y
planteamiento de proyectos para el aula, que involucren tanto al
alumnado como a las familias. Al hilo de este debate que se ha
generado en clase, ha surgido el experimento que llevó a cabo el
profesor Sugata Mitra, el cual llevó a contextos no occidentales las
nuevas tecnologías para observar el impacto que estas pueden tener
en países que no están familiarizados con ellas.
El
experimento, llamado Hole in the Wall ( Agujero en la Pared), el cual
tuvo lugar en el año 1999, consistió básicamente en colocar una
computadora
en un quiosco creado en una pared en un barrio bajo en Kaljaki.
Sugata Mitra, puso un ordenador de alta velocidad en un muro, lo
conectó a Internet y se sentó a observar quién lo usaba, si es que
alguien lo hacía. Los primeros que se sintieron atraídos por la
máquina fueron los niños de ese barrio pobre, los cuales tenían
libre acceso a usarlo. Así empezó el proyecto Hole in the Wall,
como un simple experimento que intentaba averiguar si los niños
pueden aprender a usar un ordenador por sí mismos. Finalmente, se
cumplieron las expectativas, y se demostró que los niños pueden
aprender de las computadoras con mucha facilidad sin ningún
entrenamiento formal, y además, para sorpresa de su autor, los niños
que jamás habían visto un ordenador, empezaron a navegar por ellos
mismos, en cuestión de pocos minutos, sin importar el hecho de que
los contenidos estuviesen en inglés. Incluso aprendieron el idioma
muy rápido, por lo que el profesor Mitra aumentó la dificultad del
experimento. Para ello, dejó enlaces de Internet en el escritorio, y
durante el primer mes los niños fueron clicando en ellos. Entonces
descubrieron Google y partir de ahí, los niños empezaron a sacar
mejores notas en el colegio, especialmente en matemáticas, inglés y
ciencias, hasta que llegó el momento en el que llegaron a saber
incluso más que sus profesores sobre temas concretos, porque
buscaban en Google todas las cosas de las que oían hablar. Sugata lo
denominó Minimally Invasive Education (MIE), o lo que es lo mismo:
Educación Mínimamente Invasiva. Desde entonces el experimento ha
sido repetido en muchos lugares, “Hole in the Wall” tiene más de
23 quioscos en la India rural. Por otro lado, en 2004 el Experimento
también fue usado en Camboya.
Toda
esta serie de experimentos, llevaron al profesor a afirmar una serie
de conclusiones, y es que dada la
extrema limitación de recursos educativos en la mayoría de las
áreas rurales del mundo en vías de desarrollo, grupos de niños
podrían saltarse todo el ciclo escolar, reemplazando de este modo,
al profesor por una máquina. Sugata Mitra confirmó que los niños
son capaces de organizar su propio aprendizaje en torno
a un ordenador, además de aprender cómo compartir y enseñarse los
unos a los otros.
En
conclusión, debido a la limitación de recursos pedagógicos en
ciertas zonas del mundo, grupos de niños podrían saltarse todo el
ciclo escolar con el uso de ordenadores con conexión a Internet.
Sorprendente entrada. Desde nuestra perspectiva del mundo, cuesta pensar que aún haya lugares en los que no haya Internet, herramienta que nosotros utilizamos a diario y que ya forma parte habitual para nosotros.
ResponderEliminarAquí se refleja claramente qué las TIC pueden favorecer el aprendizaje de los niños, además del gusto por aprender de forma autónoma, y la iniciativa personal.
Espero, que pronto todos los niños tengan acceso a una educación de calidad y que favorezca a su gusto por aprender, sin importar el lugar en el que hayan nacido.
Mira este vídeo: http://www.rtve.es/alacarta/videos/buenas-ideas-ted/buenas-ideas-ted-escuelas-nube/2062814/
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